lunes, 13 de febrero de 2017

El Mercado Inmobiliario en 2017

Rehabilitando el sector inmobiliario en este nuevo año entrante.
“El mercado inmobiliario muestra una recuperación en la mayor parte de sus variables, dentro de un tono moderado, y la previsión es que se mantendrá en esa senda de crecimiento progresivo”.

Han sido necesarios siete años para que los ilustrativos y hasta sonoros términos de hundimiento, desplome o debacle, que desde 2008 encabezaban cada crónica inmobiliaria hayan dejado paso a otras expresiones, quizá más discretas pero igualmente explicativas, como repunte o recuperación, que empiezan a describir el panorama actual del sector. 

No es solo una transición semántica. En el camino quedan un descenso medio del precio de la vivienda superior al 30% (según la estadística del Colegio de Registradores); medio millón de pisos sin vender; millón y medio de empleos perdidos en la construcción o una deuda hipotecaria que todavía roza los 700.000 millones de euros, entre otros efectos de la crisis. 

No se trata de invocar a las nubes cuando empieza a salir el sol, pero sí de tener presente el alto precio pagado por la sociedad española en su conjunto, y por grandes sectores de la población en especial, ahora que el inmobiliario vuelve a levantar el vuelo, alentado por los aumentos en las compraventas de viviendas inscritas, en la concesión de hipotecas o en los visados para obra nueva con los que se cerró 2015. 

El mercado inmobiliario muestra una recuperación en la mayor parte de sus variables, dentro de un tono moderado, y la previsión es que se mantendrá en esa senda de crecimiento progresivo, lejos de las fuertes sacudidas de tiempos pasados. Las experiencias vividas aconsejan esa moderación. El sector ha sufrido una profunda reconversión, que le ha permitido avanzar hacia su normalización, entendiendo que esa normalización no puede consistir en iniciar más de 700.000 viviendas en un solo año, como en 2006, o que los precios crezcan tres veces más que los salarios, acaparando un volumen excesivo de recursos y una cifra insostenible de endeudamiento privado.


Aunque haya sido como consecuencia de situaciones muy duras, la crisis también nos deja un mercado hipotecario más responsable, en el que todos los intervinientes, desde los prestatarios hasta las entidades financieras, pasando por los nuevos agentes del sector y los operadores jurídicos, hemos tomado conciencia de los excesos cometidos y la enorme importancia que la hipoteca tiene para la economía familiar y empresarial. 

Ello se ha traducido en una mayor concienciación de los riesgos que se asumen, una información más completa y una mayor protección a los deudores hipotecarios. Pero además de la normalización, el sector se tiene que asentar, para ser sostenible, en un doble equilibrio, que siempre he defendido: entre la obra nueva y la rehabilitación y entre la opción de acceder a la vivienda en compra o en régimen de alquiler. 

La rehabilitación ha de ser una apuesta estructural dentro de la actividad inmobiliaria en general y de la construcción en particular, porque genera actividad para el sector, para sus empresas auxiliares y para los proveedores y los fabricantes de materiales; es más intensiva en mano de obra que la nueva construcción residencial o la obra civil, requiere personal más especializado, y mejora la calidad de vida y la cohesión social en nuestras ciudades.

Para más información visita: www.urbanoasisbarcelona.com

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